Gustavo Lipovetzky
Publicado el: 2014-09-04
Fuente: http://www.antroposmoderno.com
Elizabeth Roudinesco en su
artículo titulado "Psicoanálisis vs. Prozac" (ZE N° 44) pone el
acento en la sugerente pregunta "¿por qué luego de 100 años de existencia
y resultados clínicos indiscutibles, el psicoanálisis sigue siendo
violentamente atacado por aquellos que pretenden sustituirlo con tratamientos
químicos juzgados mas eficaces porque llegarían a las causas denominadas
cerebrales de los desgarramientos del alma?". Esta pregunta me desencadenó
la necesidad de reflexionar ya no del lado del psicoanálisis sino de lo que es
mi practica clínica que tiene como referencia a la clínica psiquiátrica .Por lo
tanto para ampliar la anterior cuestión mi pregunta es ¿todos los psiquiatras
forman parte del ejercito atacante? ¿en donde se nutren los que participan del
ataque? ¿que es lo que ha cambiado a la psiquiatría en los últimos años?.
HE Lehmann, prestigioso
psiquiatra canadiense, escribió: "para mí la psiquiatría es una mamá que
crío a tres hijas. La mayor es la psicoterapia, ella como mayor es la que esta
mas cerca de su mamá, hay poca brecha generacional entre ambas, a pesar que
esta ha crecido mucho y ya está bastante madura su mamá no está dispuesta a que
se vaya a vivir sola. Las dos hijas mas jóvenes son las neurociencias y la
salud mental, la primera es la menor, niña precoz y muy dotada, la del medio es
la salud mental, una criatura con buenas disposiciones pero todavía aquejada
por algunos problemas de identidad como toda hija del medio"(1)
Completaría esta descripción
diciendo que la hija neurociencia, tan pujante y sobre todo vital y renovadora
logró ocupar un lugar de privilegio para su mamá, quien decidió cederle la
habitación de su hermana mayor quedándole como opción a esta, un húmedo colchón
en el piso de un cuarto muy pequeño de la casa.
Una razón de peso para este
movimiento familiar también fue, a mi entender, que un buen amigo de la mayor,
llamado el psicoanálisis, que la acompañaba mucho dándole sostén y prestigio no
era la mejor compañía ante los nuevos tiempos que vendrían, fundamentalmente en
seguir haciéndose cargo del mantenimiento de esta madre a diferencia de la hija
menor que le auguraba a la madre un prometedor futuro, incluyendo por supuesto,
el mantenimiento económico.
Tres hechos de la historia
ocurridos a fines de los años 70? y comienzo de los 80? comienzan a marcar,
según mi opinión, el punto de inflexión en la actual transformación. En primer
lugar la muerte Henry Ey, sin ninguna duda el gran arquitecto de una de las
últimas y más acabada producción teórica en psiquiatría, la concepción
organodinamísta cuyo anclaje estaba en la integración de los modelos
fenomenológicos y la psicopatología. En segundo lugar el fin del predominio de
los psicoanalistas americanos en la asociación psiquiátrica americana y por
añadidura el brutal cambio de rumbo de las clasificaciones del DSM.
A estos hechos se le agrega,
promediando los 80?, la tercera razón que fue salida al mercado del Prozac
(fluoxetina), lo cual motiva como síntesis de la envergadura que adquirió que
el propio Woody Allen salga a decir en una de sus películas (por lo cual
seguramente consiguió el financiamiento de gran parte de la misma)
"todavía no tengo ningún problema que no lo pueda curar con prozac".
La cuestión de la llamada
"píldora de la felicidad" abrió el gran debate, por cierto no nuevo,
pero hasta ese momento pasando por una época encuentro entre las dos
disciplinas, nuevamente se produce la dicotomía, esta nueva versión puesta en
psicofármacos vs. Psicoanálisis. ¿Qué tenía de nuevo esta molécula mágica? En
efectividad como antidepresivo compartía eficacia con los tricíclicos el cambio
importante es que tenia menos efectos adversos, pero fundamentalmente, ya no se
indicaba solamente en los estados depresivos únicamente, si no que comenzó a
indicarse en muchos síntomas que hasta allí eran solo terreno de los
tratamientos "por la palabra" como estados de angustia, algunas
fobias, obsesiones severas etc.
Por un lado los pacientes en
análisis comienzan a demandarla para calmar una cantidad importantes de
síntomas que no ven rápida evolución en sus tratamientos, ante la resistencia
inicial de los psicoanalistas a prescribirlos muchos pacientes continúan sus tratamientos
analíticos, no obstante comienzan a ser medicados por 3 algunos médicos
psiquiatras o incluso clínicos que aprovechando históricos enfrentamientos con
el psicoanálisis cuentan con el instrumento que les permite comenzar a
fundamentar dicho desprecio.
Comenzaba de esa manera lo que
luego se iría transformando en una línea de investigación centrada en el
conocimiento del funcionamiento cerebral que pasaría a ocupar el rol
protagónico de la evolución de la actualidad psiquiátrica.
Si con el descubrimiento de los
neurolépticos en la década del 50? un primer efecto fue cierto vaciamiento de
los manicomios, con los descubrimientos neurocientificos produciendo nuevos
medicamentos, comenzó un vaciamiento de los consultorios analíticos,
produciendo, hasta en la actualidad, un sostenido interés de muchos analistas
en querer contar con el título de psiquiatras en función de cuestiones "de
mercado", incorporando a los psicofármacos no solo por sus buenos efectos
si no, también, para poder sostener su practica profesional amenazada por la
merma en la demanda de psicoanálisis.
A medida que los nuevos
medicamentos fueron ganando terreno en aliviar rápidamente los síntomas se
profundizó la bisagra, los pacientes demandan soluciones más rápidas, en
concordancia con los nuevos paradigmas en juego, mas eficacia, mas rapidez, mas
individualismo.
Considero importante destacar que
una consulta muy frecuente en mi práctica clínica tiene que ver con una
cantidad de sujetos que están en la edad media de la vida y que las nuevas
reglas en juego dentro del campo social y económico generan un nivel de
abrumamiento tal que vienen a buscar algo «salvador» que les permita estar
despejados de su malestar a la hora de tener que sostener la necesidad de
"estar en forma". Esto incorpora nuevos productos dentro del maletín
junto a los teléfonos celulares están los ansiolíticos y los antidepresivos,
Alplax, Xanax (alprazolan) y prozac (fluoxetina) lo que Peter Kramer llamara
psicofarmacología cosmética.(3)
Actualmente la psiquiatría está
determinada por los aportes de otras disciplinas científicas, por ejemplo la
biología, la inmunología, la neurología, la endocrinología, las imágenes
computadas y los análisis de laboratorio químicos constituyen las grandes
herramientas de la psiquiatría.
Todo este aparataje se encuentra
al servicio de poder dar cuenta del hecho psíquico o el acto psíquico en su
correlato con localizaciones cerebrales. Lo que se pretende es encontrar los
fenómenos humanos dentro de los laboratorios, en términos exclusivamente
biológicos.
La idea es como desalojar
definitivamente lo singular, lo particular, lo subjetivo de cada uno de los
pacientes desconociendo totalmente la causalidad psíquica en la psicopatología.
Me resulta particularmente
interesante discutir estos temas con algunos colegas psiquiatras o con
psicoanalistas, encontrándome a menudo con la respuesta de «vos pensás como
psicoanalista» , sin desconocer que entre mis referencias como psiquiatra
encuentro en la teoría psicoanalítica muchas posibilidades de entender mejor el
sentido de ciertos síntomas pienso que se equivocan aquellos colegas que creen
que la psiquiatría es sinónimo de psicofarmacología, la psiquiatría cuenta con
la farmacología como una de sus herramientas pero no es la única, la fundamental
sigue siendo poder escuchar la dimensión del sufrimiento de un sujeto dentro
del contexto en el que este esta inmerso, tanto social como familiarmente.
El DSM IV, a pesar que
repetidamente se insiste en que es un manual de estadística ha pasado de hecho
a producir una nueva concepción diagnostica a-teórica orientada básicamente por
las moléculas psicofarmacológicas y sus diferentes efectos. La paulatina
sustitución del concepto de angustia por el de ansiedad, la neurosis obsesiva
por el t.o.c.(Trastomo. Obsesivo. Compulsivo), la neurosis de angustia por el
ataque de pánico, la neurastenia por el muy en boga hoy en los EE.UU. síndrome
de fatiga crónico constituyen la manifestación más clara de todo borramiento de
causalidad subjetiva.
Para poder también "estar en
forma" la psiquiatría se ha remedicalizado. Este hecho tiene consecuencias
concretas en su práctica, se trata de ubicar al psiquiatra dentro del saber
médico, saber que no necesita del paciente para ser eficaz, el médico sabe lo necesario
acerca de la enfermedad por ende el enfermo no sabe pero tolera "ser
sabido" por su medico. En este punto acuerdo con algunos autores en que
con el tiempo la psiquiatría puede diluirse entre la neurología y la asistencia
social. La psiquiatría está siendo transformada por la investigación científica
para formar parte de la gran familia médica que sostiene en gran medida un
necesario y fluido contacto y relación con la industria farmacéutica. Industria
que ha tenido la inteligencia de ampliar el marco de sus prescriptores, hoy
manejan psicofármacos médicos traumatólogos, ginecólogos, clínicos como nunca
antes prescribían.
Podríamos discutir los aciertos o
desaciertos del DSM, lo que se puede asegurar es que el "gran libro"
deja afuera como modelo, todo lo que se pone de manifiesto con relación al
encuentro de un psiquiatra con su paciente. Y las implicancias del psiquiatra
en relación con ese sujeto.
Dar una indicación es de alguna
manera proponerse, es generar una transferencia y esto también va a ir a formar
parte del efecto de los medicamentos, es justo en este punto donde el
psiquiatra se separa de la ciencia para sostenerse en su propia ética.
El progreso de la ciencia no
reduce a una relación científica él vinculo entre él medico y su paciente. Dice
Pierre Pichot «existen fenómenos que no pueden ser el objeto de una
objetivación y aun menos de una medicación, y cuya existencia solo puede ser
percibida subjetivamente» (4).
Antonio Beneti dice: "El
nuevo lenguaje psiquiátrico hace un universal de los deprimidos de cualquier
especie no importa la raza, religión, lenguaje, territorio, condición social,
contexto, etc. El psiquiatra consulta la lista y así orienta su prescripción,
eso sí, cuidando no cometer errores en los condimentos para que el gusto se
pueda reconocer en cualquier lugar, como las hamburguesas MC? Donals"?.
Todo parece estar conectado con
las exigencias de los grandes grupos que administran los seguros de atención
médica, los colegas están en su gran mayoría entrenados en dar rápida salida al
sufrimiento del paciente agrupando la palabra del mismo en los diferentes
criterios del gran libro de la sabiduría para poder extraer de esta manera
algún psicofármaco que cumpla la misión encomendada. Además, incluso algunas
veces las preguntas están protocolizadas de tal forma que bien se podrían hacer
sin la presencia de un profesional, una computadora bien podría leer los datos
extraídos y por supuesto clasificarlos para una devolución esencialmente
farmacológica.
Considero de fundamental
importancia estar absolutamente interiorizado y actualizado con las fuertes
evidencias que surgen de las nuevas y crecientes líneas de investigación
neurobiológicas, muchas de ellas van teniendo un capital interés para el alivio
del sufrimiento de nuestros pacientes, así como también los avances
significativos en todo lo que concierne a los estudios por imágenes que nos
permiten ir realizando diagnósticos más certeros que se van confirmando, pero
también tenemos que tener cuidado que esta carrera no siga de largo
Para esto es necesario volver a
darle la importancia que merece la singularidad inclasificable que surge de la
subjetividad que anida en el psiquiatra que escucha para que desde allí amplíe
su capacidad clínica interrogándose desde su lugar todo lo que se pone en juego
dentro del encuentro con su paciente y que pueda hacer convivir los nuevos
aportes con aquellos que fundamentalmente dependen de la singularidad
especifica de cada uno de nuestros pacientes. Por lo tanto es hora de que
Psiquiatras y psicoanalistas discutamos fecundamente cuales son los alcances y
los limites e inconvenientes que en cada una de nuestra practicas habita.
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